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Consejos para prevenir y tratar la migraña

La migraña o jaqueca es un tipo de dolor de cabeza que se conoce desde tiempos inmemoriales. En la prehistoria se creía que era debida a espíritus malignos, y la solución para liberarlos era la trepanación. Los griegos fueron los primeros en realizar sangrías para aliviarla, y los romanos usaron opio.

Por fortuna, en la actualidad existen remedios menos cruentos y más eficaces para tratar esta enfermedad que, según la Sociedad Española de Neurología, afecta a alrededor del 14 % de la población española, sobre todo a las mujeres.

La migraña, un dolor de cabeza incapacitante

La migraña se caracteriza por episodios de dolor, como martillazos, en un lado de la cabeza. Suele acompañarse de náuseas y vómitos, y la luz y los ruidos molestan mucho. Los episodios duran entre 4 horas y 3 días, y son tan intensos que obligan a dejar las actividades habituales y meterse en la cama, a oscuras.

Algunas personas notan sensaciones extrañas —lucecitas, manchas negras, olores raros, hormigueo— segundos o minutos antes de empezar con el dolor. Esto se llama aura y no significa que la migraña sea más grave.

Los hábitos de vida regulares pueden prevenir los ataques de migraña

No se conoce la causa exacta de la migraña, pero sí se sabe que tiene una base genética, porque suele afectar a varios familiares. También se conocen diversos desencadenantes del dolor de cabeza, por lo que evitarlos puede disminuir la frecuencia de los episodios de dolor:

  • Estrés: es el desencadenante más frecuente.
  • Hormonas: menstruación, anticonceptivos.
  • Ayuno.
  • Alteraciones del sueño: dormir poco, en exceso o con horarios irregulares.
  • Alcohol y tabaco.
  • Alimentos: queso curado, ciclamato, aspartamo, etc.
  • Factores medioambientales: humo, luz brillante, cambios de clima, olores, calor.
  • Fármacos: preparados con cafeína, descongestivos nasales, etc.

Estos factores no afectan igual a todas las personas con migraña. Si, por ejemplo, el queso no te produce migraña, puedes seguir tomándolo. Sin embargo, la regularidad en los hábitos (horarios de sueño y comidas), practicar ejercicio físico y controlar el estrés son normas que se deben seguir siempre.

Si a pesar de todo sigues sufriendo 3 o más crisis de migraña al mes, tu médico te recetará algún medicamento, como el propranolol o la flunarizina, para prevenirlas. Los fármacos preventivos se toman todos los días, generalmente de 3 a 6 meses, y no sirven para quitar el dolor, sino para evitar que aparezca o, al menos, disminuir su frecuencia. Tardan más o menos un mes en actuar y, si uno no funciona, se puede probar con otro.

Tratar al inicio del dolor, clave para abortar la crisis

Existen diversos medicamentos para tratar los ataques de migraña, pero todos tienen algo en común: son más efectivos cuando se toman en cuanto empieza el dolor.

En migrañas leves o moderadas se usan antiinflamatorios no esteroideos, como el naproxeno. Las más intensas pueden precisar triptanes, unos medicamentos específicos para las migrañas. Tienen la ventaja de que en caso de vómitos pueden administrarse debajo de la lengua o en forma de spray intranasal. Cuando uno no es efectivo, se prueba con otro diferente. Las embarazadas no pueden tomar triptanes.

A veces es necesario tratar las crisis intensas con oxígeno, analgésicos intravenosos y medicamentos para aliviar los vómitos.

Si tus migrañas son cada vez más frecuentes o el tipo de dolor es diferente al habitual, debes consultar al neurólogo. Él te propondrá el tratamiento más adecuado para que la migraña te deje vivir en paz.

Referencias bibliográficas
Sociedad Española de Neurología. Guía oficial de práctica clínica en cefaleas 2015. Madrid: Luzán 5; 2015. Disponible en aquí.

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